Y es que la arquitectura sostenible está en auge. En la actualidad, es mucho más que una tendencia. La sostenibilidad es, en mucho casos, un eje fundamental de los proyectos.

El sector de la construcción y las ciudades generan la mitad de la contaminación que provoca el ser humano. Por ello, la única manera de mantener el planeta con opciones de sobrevivir es incorporar la sostenibilidad en cada proyecto de arquitectura, urbanismo y paisaje.

Y, además, esto ya se empieza a ver reflejado en la legislación. De todos es conocido el objetivo 2020 de la Unión Europea. En este sentido, los edificios de consumo de energía casi nulo (nZEB) son el gran reto del sector de la construcción en Europa. La transición hacia un parque de edificios de consumo casi nulo depende en gran medida de la consideración de los aspectos pasivos y de diseño tanto en los edificios nuevos como en los existentes.

Tal y como comentábamos en un post anterior, todas las viviendas que se construyan en España y demás países europeos a partir de 2020 deberán tener un consumo de energía casi nulo.

Por un mundo más sostenible
Por otro lado, optar por este tipo de formación, es una apuesta por la sostenibilidad. La arquitectura sostenible busca optimizar los recursos naturales y los sistemas de la edificación. De ese modo se consigue minimizar el impacto ambiental de los edificios. Por ello, trabajar en arquitectura sostenible es trabajar por un mundo más sostenible. Es una manera de contribuir a reducir la huella ambiental, también desde el ámbito profesional.